Llegó el día de nuestra 1ª visita, fue en enero de 2010 en la clínica que habíamos elegido el IVI de Valencia, en mi agenda personal en ese día apunté ¡¡“Empieza la aventura”!!, estábamos ilusionados parecía que por fin estábamos en el camino correcto y yo veía la luz al final del túnel, la visita fue con la Dra. Labarta, me pareció encantadora y muy amable aún así salí llorando ya que me dijo, aunque no podía confirmarlo, que seguramente tenía baja reserva ovárica, un nuevo término al que tendría que acostumbrarme, pero ¿qué es eso?, no me podía creer lo que íbamos a empezar, me hacia mil preguntas, ¿qué hago yo aquí? ¿Tratamientos? ¿Cuánto nos va a costar? ¿Lo conseguiremos?
Millones de expresiones rarísimas y nuevas sonaban en mi cabeza. Tenía la sensación cuando entraba en el IVI de haber aterrizado en un planeta desconocido y en ese planeta hay unos métodos nada convencionales para quedarte embarazada, de repente tu pareja no es lo más importante para este proceso…
En la 2ª visita con análisis en mano se confirmó ese problema: tenía baja reserva ovárica, me la había provocado la endometriosis, no nos lo podíamos creer, es que iba de mal en peor. Total que no nos quedaba otra que hacer FIV-ICSI (fecundación in Vitro con microinyección de espermatozoides) con vitrificación de ovocitos, nunca habíamos oído hablar de casi nada sobre temas de reproducción asistida, pero enseguida nos pusimos las pilas y buscamos información acerca de todo y sobretodo nos lo explicaron muy bien.
Cuando empezamos todo, aunque con el miedo normal a lo desconocido lo hicimos super ilusionados y con muchas ganas, ahora tocaba luchar, toda la gente que lo sabia me repetía lo valiente que era y me daban su apoyo.
Después de tres meses conseguimos 8 ovocitos vitrificados. Estábamos muy contentos. Tengo que decir que durante todo el tratamiento estaba muy ilusionada y con mucha positividad, siempre pensaba que con 31 años lo conseguiría enseguida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario